Con motivo de la emisión por TVE de la serie “Isabel”, nos ha parecido interesante y oportuno recordar, apoyándonos en un artículo de Pedro Almarcha Jiménez, la vinculación de la Reina Católica con Membrilla. Su reinado (1474-1504), coincide además con una de las épocas más esplendorosas y prósperas de nuestro pueblo desde todos los puntos de vista, demográfico, económico, cultural, social y político, favorecidas, según Concepción Moya, por las medidas repobladoras tomadas por la Orden de Santiago, el fin de los conflictos nobiliarios, un periodo de buenas cosechas y la contención de las crisis epidémicas[1]. Sin duda Isabel I de Castilla, la Católica, es uno de los personajes más importantes de la historia de España. Apoyada en su firmeza y en sus convicciones, superó las trabas de una infancia difícil, sobrevivió a las intrigas nobiliarias y defendió la conveniencia de su matrimonio con Fernando de Aragón y sus derechos al trono castellano frente a su sobrina Juana. Tejió el entramado político que dio origen al reino de España, un nuevo Estado moderno, al que sumó Granada y las posesiones recién descubiertas en América, pero también tomó decisiones más discutibles, como el establecimiento de la Inquisición o la expulsión de los judíos.





